Yeso agrícola

El calcio reemplaza el sodio sostenido en los sitios de atascamiento de arcilla.

El yeso o sulfato de calcio es usado en agricultura es obtenido por excavación y luego triturado al tamaño de partícula que se desee.

Los principales beneficios del yeso son:

  • mejora la estructura del suelo.
  • ayuda a reciclar suelos sódicos.
  • previene el encostramiento de suelo y ayuda a la semilla a emerger.
  • produce la descompactación del suelo.
  • hace más fácil las tareas de labranza.
  • detiene la erosión y la corriente de agua.
  • disminuye la expansión y agrietamiento del suelo asociado a las arcillas.
  • mejora los niveles de infiltración en suelos y también la conductividad hidráulica del suelo.
  • disminuye el pH de los suelos sódicos.
  • previene la inundación del suelo.
  • previene el lavado del suelo por agua.
  • mejora el balance de la materia orgánica del suelo.
  • corrige la acidez del subsuelo.
  • mejora la eficiencia en el uso de agua.
  • hace posible el uso de riego con agua de baja calidad.
  • disminuye la erosión del suelo.
  • ayuda a las plantas a absorber nutrientes.
  • disminuye la toxicidad de metales pesados.
  • incrementa el aprovechamiento de enmiendas orgánicas.
  • ayuda a preparar el suelo en un sistema de siembra directa.
  • aumenta la calidad de frutos y previene algunas enfermedades de las plantas.
  • ayuda a preparar y manejar suelos no cultivados o con pasturas.
  • disminuye la densidad del suelo.
  • disminuye el efecto toxico de salinidad (NaCl).
  • mejora el pH de la zona suelo - raíz.
  • multiplica la absorción de otros fertilizantes.
  • disminuye las pérdidas de nitrógeno a través del aire.
  • permite que los organismos benéficos del suelo se desarrollen adecuadamente.
  • ayuda a la formación de nódulos en las raíces de las plantas leguminosas.
  • ayuda a la conservación de suelo para mantener un campo productivo a lo largo del tiempo.
  • aumenta el período productivo de las pasturas y ayuda a matener un alto stand de plantas.
  • aumenta el rendimiento de los cultivos y produce un incremento de la materia seca de las pasturas.

Los elementos de interés agrícola del sulfato de calcio bihidratado son el Calcio y el Azufre y se pueden encontrar en diferentes porcentajes.


CALCIO

Características:

El calcio (Ca) es absorbido por las plantas como catión: Ca+2

El Ca+2, es acumulado por las plantas, especialmente en las hojas donde se deposita y es inmovilizado.

Es un elemento esencial para el crecimiento de meristemas.

La fracción principal de este Ca+2 está en las paredes celulares o en las vacuolas y organelas.

El Ca+2 tiene la función de impedir daños a la membrana celular, evitando el escape de sustancias.

Retarda la senescencia y abscisión de hojas y granos.

El Calcio en el suelo

El calcio se encuentra en el suelo fundamentalmente en formas inorgánicas en cantidades que van desde 0,1% al 25%, en tres tipos de componentes:

Minerales: el calcio nativo se encuentra asociado a feldespatos, piroxenos, anfiboles, micas y minerales arcillosos. Además en otros minerales como Calcita (CaCO3), Dolomita (MgCO3), Yeso (SO4Ca 2H2O) y fosfatos de calcio.

Ca2+ en el complejo de intercambio: debido a su carga y reducida hidratación el Ca es adsorbido con mayor fuerza que el Mg, el K y el Na por lo que es común que el Ca2+ ocupe del 30 al 90% de la capacidad total de intercambio del suelo. Se considera que con menos del 20% de la capacidad de intercambio catiónico (CIC) puede haber deficiencias de calcio, pero lo que ocurre indirectamente es que aumenta la cantidad de Al3+ cambiable que es tóxico para las plantas (Al: aluminio).

El Ca2+ en la solución de suelo: la solución de suelo normalmente contiene abundante cantidad de Ca2+. Este se mueve por flujo masal y se acumula en la superficie de las raíces. El Ca2+ se pierde fácilmente por percolación en el proceso de acidificación de los suelos.


AZUFRE

Características:

El azufre (S) es absorbido por las plantas principalmente en la forma inorgánica como sulfato SO42-, luego es reducido e incorporado a compuestos orgánicos.

Gran parte del azufre funcional de la planta se reduce a las formas sulfhidrilo (-SH) o disulfuro (-S-S-).

En el ciclo del azufre en el ambiente, retorna al suelo en la forma orgánica, donde se mineraliza por acción de los microorganismos antes de ser utilizado por las plantas superiores.

El azufre se encuentra bajo las formas orgánicas de los aminoácidos azufrados, cisteína, cistina y metionina.

El Azufre en el suelo

En el suelo el 90 a 95% del azufre se encuentra en formas orgánicas. Combinado con el Carbono y el Nitrógeno forma compuestos derivados de las proteínas provenientes de los residuos vegetales, animales y microbianos.

La mayor parte del S inorgánico se encuentra como SO42-(sulfato), solo en condiciones de anaerobiosis se observan cantidades importantes de SH2 (ácido sulfhídrico) y FeS2 (disulfuro ferroso).

Los principales compuestos de reserva mineral de S son Yeso (SO4Ca 2H2O), la anhidrita (CaSO4) y la Epsonita (MgSO4 7H2O)

La dinámica del S en el suelo está gobernada por la oxidación y la reducción de sus compuestos, producida por los microorganismos. En estas reacciones el S varía su estado de valencia de -2 a +6.

La evolución del S en el suelo es semejante a la del nitrógeno. Las plantas absorben el S principalmente como SO42- pero también lo pueden obtener de la atmósfera como SO2 (anhídrido sulfuroso).

La mineralización aeróbica de la materia orgánica libera sulfatos a la solución del suelo, pero en condiciones de anoxia el producto final es SH2 que puede volatilizarse y perderse del sistema. La mineralización – inmovilización está determinada por la relación C/N/S (normal 100/10/1), la temperatura y humedad del suelo.

En suelos con pH inferior a 6, en presencia de óxidos de Fe (hierro) y Al (aluminio) los sulfatos son adsorbidos por las cargas positivas de estos minerales. En suelos con estas características y que han perdido una importante cantidad de materia orgánica la dinámica la del S depende de la adsorción-desorción sobre la fase sólida.

Los residuos industriales contaminan la atmósfera con anhídrido sulfuroso que es aportado al suelo con la lluvia. Las cantidades que ingresan al sistema son muy variadas 8-10 Kg. /ha. Año en las zonas rurales y hasta más de 100 en las áreas industriales.

Se tiene conocimiento de la deficiencia de azufre y de calcio en suelos agrícolas producida fundamentalmente por procesos erosivos y extracción general de nutrientes por el cultivo.

Extracción de Calcio y Azufre por los diferentes cultivos.

Cultivo Azufre(S) Kg. /ha. Calcio(Ca) Kg. /ha.
Maíz 40 27
Trigo 23 15
Arroz 6 17
Soja 28 64
Girasol 15 63
Alfalfa 27 180

(Extractado de INPOFOS. Informaciones Agronómicas del Cono Sur, N° 4)

El área agrícola núcleo corresponde al norte de Buenos Aires, sur de Santa Fe y sudeste de Córdoba y centro y norte de Córdoba. En estos sectores, computando la extracción total efectuada anualmente por los cultivos de trigo, soja, maíz y girasol, se extraen entre 14 y 21 kilogramos de fósforo por hectárea y entre 6 y 8 kilogramos de calcio (valores promedios para la región). Se debe considerar que con los rendimientos medios actuales, un maíz extrae por hectárea unos 40 kilogramos de calcio, la soja 30 kilogramos , el trigo 20 kilogramos y la alfalfa alrededor de 160 kilogramos , dependiendo del número de cortes o intensidad del pastoreo (Casas, 2006).

Corrección y Recuperación de Suelos

Características de los suelos sódicos

Los suelos sódicos pueden ser sódicos – salinos o sódicos no salinos.

Los suelos sódicos – salinos son aquellos cuya conductividad del extracto de saturación es mayor a 4 mmhos/cm. a 25 ºC y el porcentaje de sodio intercambiable es mayor a 15. Se forman de procesos combinados de salinización y acumulación de sodio. Cuando hay exceso de sales el pH es raramente inferior a 8,5 y las partículas permanecen floculadas. Si el exceso de sales es lavado, las propiedades de estos pueden cambiar notablemente y pueden llegar a tener características idénticas a los suelos sódicos no salinos llegando a tener un pH mayor a 8,5. En este caso las partículas se dispersan y el suelo se vuelve desfavorable para la entrada de agua y para las labores de labranza. Con el retorno de las sales solubles puede ser que baje el pH y restaure las partículas a una condición floculada. De todas formas el manejo de suelos sódicos – salinos sigue siendo un problema hasta que se elimine el exceso de sales y de sodio intercambiable de la zona del cultivo y se reestablezcan las condiciones físicas del suelo.

A veces estos suelos sódicos – salinos contienen yeso o se les puede aplicar y cuando son lavados, el calcio se disuelve reemplazando al sodio intercambiable. Esto tiene lugar con la eliminación simultánea del exceso de sales.

Los suelos sódicos no salinos, son aquellos cuyo porcentaje de sodio intercambiable es mayor de 15 y la conductividad del extracto de saturación es menor a 4mmhos/cm. a 25ºC. El pH varía entre 8,5 y 10. Estos suelos corresponden a los llamados “álcali negro” y en ciertos casos “Solonetz “. Siempre que en los suelos, no se encuentre YESO, el drenaje y lavado conduce a la formación de suelos sódicos no salinos. En los suelos altamente sódicos, la materia orgánica dispersa y disuelta puede depositarse en la superficie debido a la evaporación causando así un ennegrecimiento y dando origen al término “álcali negro”.

Debido a la gran dispersión de la arcilla parcialmente saturada con sodio, esta puede ser transportada hacia abajo, acumulándose en los niveles inferiores y como resultado, unos cuantos centímetros de suelo pueden presentar textura gruesa y quebradiza. Más abajo donde se acumula la arcilla se puede desarrollar una capa densa y de baja permeabilidad, con estructura prismática y columnar.

Las ventajas del YESO para prevenir y corregir la sodicidad se deben al mejoramiento de las propiedades físicas, químicas, físico-químicas y biológicas del suelo y se traducen en:

  • gran estabilidad de materia orgánica del suelo
  • agregados de suelo mas estables
  • mejoramiento de la infiltración del agua en el suelo
  • más rápida germinación de las semillas

La percolación es una de las variables que más reflejan la recuperación de la condición física del suelo luego de la aplicación del yeso. Dosis de 1.000 a 3.000 Kg./ha de yeso son suficientes para lograr cambios significativos en la condición física del suelo.

Fertilización con yeso agrícola.

El yeso como fertilizante proporciona Azufre y Calcio, manteniendo el pH del suelo en condiciones de óptima fertilidad. Esta práctica tiene el objetivo de aumentar el rendimiento de los cultivos.

En los últimos años debido al excesivo uso agrícola en los suelos de la región pampeana han ido disminuyendo los niveles de calcio y azufre en el suelo junto con los de N, P, K y la materia orgánica. Por esto es muy viable pensar en incorporar la utilización del yeso agrícola como fertilizante. El CaSO4 2H2O además de aportar Calcio y Azufre:

  • produce una mayor eficiencia de utilización de los demás nutrientes (N, P, K) por parte de los cultivos.
  • permite obtener fertilidad inmediata en suelos muy arenosos, degradados o con poca mineralización, como es el caso de la siembra directa.
  • permite aproximarse más al potencial de rendimiento de los cultivos.

Las dosis de sulfato de calcio a aplicar dependen de las propiedades y del tipo de suelo, de los niveles de nutrientes y de la demanda nutricional por parte de los distintos cultivos.

Ventaja frente a otros productos sintéticos

El yeso agrícola no modifica el pH del suelo, pues es de carácter neutro. No induce acidificación al suelo como otros fertilizantes azufrados, tales como Azufre elemental y Sulfato de amonio y neutraliza la acidificación producida por la urea. No es tóxico en dosis recomendadas. Es natural mineral, no ha sufrido contaminación ante procesos sintéticos. Es posible mezclarlo con otros fertilizantes y no tiene vencimiento.

El yeso agrícola, YESOER, tiene una solubilidad mucho menor a la de los fertilizantes sintéticos, lo cual demuestra una importante ventaja porque bajo determinada distribución granulométrica (entre 1mm. y 5mm.), se logra una solubilización inmediata pero gradual y con efecto residual, evitando los inconvenientes y mermas de persistencia del azufre y calcio en el suelo generados por disoluciones instantáneas, como la de algunos pelletizados de yeso y el sulfato de amonio.

El yeso no requiere maquinaria especial para su aplicación en cualquier momento. Se puede dosificar y distribuir tanto con sistemas por gravedad como con sistemas por fuerza centrífuga. Se puede aplicar tanto en cobertura como en hileras; en presiembra, postemergencia y al momento de la siembra.

La aplicación de sulfato de calcio produce un mayor aprovechamiento de otros nutrientes esenciales. Está demostrado que la incorporación balanceada de nutrientes favorece la absorción de los mismos por los cultivos.

El Nitrógeno (N) y el fósforo (P) son absorbidos más eficientemente cuando se aplican a suelos con niveles apropiados de azufre (S) y calcio (Ca) aumentando de esta forma los rendimientos. En la región pampeana existen suelos con déficit de fósforo para las plantas, esto puede ser debido a la falta de azufre y calcio que faciliten su absorción.

Se han encontrado aumentos de cuatro a diez veces en el rendimiento en pasturas de la región pampeana fertilizadas con fósforo con un nivel adecuado de azufre y calcio.                                                           Ir al Blog